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“Financialization in México: Trajectory and Limits” Journal of Post Keynesian Economics"

Journal of Post Keynesian Economics/ Winter 2012–2013, Vol. 35, No. 2, pp. 255-275


 "Differing Effects of Global Financial Crisis: Why Mexico has been harder hit than other large Latin American countries"

Bulletin of La Bulletin of Latin American Research, Vol. 30, No. 4, pp. 419–435, 2011


"Regulación, Capital Financiero y Deuda Externa"

8th International Conference Developments in Economic, Theory and Policy, Bilbao (Spain), 29th June to 1 July, 2011.


 "La privatización desbordada. Privatizaciones, capital extranjero y concentración económica en América Latina"

Trayectorias. Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, año VII, No. 19, septiembre-diciembre. pp. 69-79. 2005


 

 

Remuneraciones de los trabajadores, distribución del ingreso y capacidad de crecimiento de la economía

 

Viernes 08 de noviembre de 2013

Gregorio Vidal | El Universal

 

En el año de 1980 la remuneración a los asalariados era equivalente al 36% del Producto Interno Bruto (PIB). En la década previa, en algún año la cifra fue de 40% del PIB. En los años siguientes la cifra fue disminuyendo de manera sostenida. Durante los años ochenta, en el contexto de la crisis de la deuda y la aplicación inicial de los programas de ajuste económico la participación de los asalariados en el ingreso nacional se siguió reduciendo. En 1990 equivale al 29.5% del PIB. En los años posteriores, una vez que se han ejecutado varias reformas estructurales guiadas por la agenda del Consenso de Washington, que implican desregulación económica y financiera, apertura a los movimientos internacionales de capital, ejecución de una política sostenida de privatizaciones y la firma de tratados de libre comercio, los ingresos de los trabajadores representan una cantidad menor en el producto del país.

En 1995, un año después de haber entrado en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), las remuneraciones de los asalariados representan el 31% del PIB. En años posteriores, la ejecución de más y nuevas reformas estructurales no modifica la situación y los salarios siguen perdiendo participación en el producto. Durante la primera década del actual milenio las reducciones son menores, pero se mantienen. En el año 2012 la remuneración a los asalariados equivale al 27% del producto. Los datos acumulados a lo largo del año actual y el comportamiento previsto para el año próximo indican que la situación no se modificará. Menos aún si se mantienen las políticas ejecutadas en años previos.

La reducción de la participación de los ingresos de los asalariados en el PIB es parte del mantenimiento de la desigualdad social en el país. Es también un dato de la tendencia al estancamiento que se fortalece en la economía del país. Todo resulta en una descomposición del tejido social, con la proliferación de la violencia en muy diversos puntos del país. Con el paso de los años el mantenimiento y la profundización de la desigualdad social fortalecen el estancamiento de la economía. Generan formas rentistas de acumulación de beneficios.

El comportamiento en el largo plazo del salario mínimo es un dato claro del impacto de esta dinámica de la economía en amplios sectores de la población. Como se observa en la gráfica adjunta, el índice del salario mínimo registra una caída sostenida, con datos a enero de cada año, desde 1982 hasta finales de los noventa. En los años siguientes no se registran cambios, el índice se mantiene en alrededor del 100%. La información proporcionada por Inegi indica que desde comienzos de la década pasada más de la mitad de la población ocupada recibe un ingreso que no supera los tres salarios mínimos. Para toda esa población no se ha producido mejora alguna en términos de su capacidad adquisitiva. Es posible que algunos de ellos trabajen más horas a la semana, no cuenten con seguridad social o incluso tengan jornadas irregulares de trabajo. Por tanto su situación económica no ha mejorado.

Es un amplio contingente de la población que no constituye un apoyo para la ampliación del mercado interno. El comportamiento del salario mínimo indica que todos aquellos que lo reciben no han mejorado su situación económica desde hace largo tiempo. Pero también permite establecer que tampoco hay mejoras para otra cantidad importante de trabajadores en tanto los diversos salarios profesionales se han estado fijando a partir de los cambios habidos en el salario mínimo. Por ello no sorprende que en el caso de las manufacturas de bienes duraderos, como automóviles y equipos y aparatos eléctricos y electrónicos la mayor parte de lo producido se destine al mercado externo. En México los mercados para estos productos están acotados. Una parte notable se surte con una amplia gama de importaciones en volúmenes reducidos. Es un dato más de la concentración del ingreso y del mantenimiento de la desigualdad social.

* Departamento de Economía, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa