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“Financialization in México: Trajectory and Limits” Journal of Post Keynesian Economics"

Journal of Post Keynesian Economics/ Winter 2012–2013, Vol. 35, No. 2, pp. 255-275


 "Differing Effects of Global Financial Crisis: Why Mexico has been harder hit than other large Latin American countries"

Bulletin of La Bulletin of Latin American Research, Vol. 30, No. 4, pp. 419–435, 2011


"Regulación, Capital Financiero y Deuda Externa"

8th International Conference Developments in Economic, Theory and Policy, Bilbao (Spain), 29th June to 1 July, 2011.


 "La privatización desbordada. Privatizaciones, capital extranjero y concentración económica en América Latina"

Trayectorias. Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, año VII, No. 19, septiembre-diciembre. pp. 69-79. 2005


 

 

Comercio exterior, exportaciones de crudo y Reforma Energética

Gregorio Vidal
El Universal | Viernes 28 de marzo de 2014

 

Los cambios en la organización de la industria petrolera en el país avanzan con celeridad. El ejecutivo federal ha tomado decisiones con base en los transitorios de la denominada reforma energética. Por ello, opera la nueva relación entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y la propia administración federal para establecer los campos de petroleros que serán explotados por Pemex como un primer paso de la nueva organización de la industria. Después se realizaran las asignaciones a empresas privadas que, dado lo señalado en los propios transitorios que hacen parte de los cambios constitucionales, podrán tener diversas formas de explotar los recursos petroleros y no está garantizado que el gobierno a partir de nuevas oficinas tenga la capacidad para, por ejemplo, efectivamente conocer los montos de petróleo que se extraerán en los campos operados por las empresas privadas.

No obstante, se insiste que es imprescindible aumentar considerablemente la extracción de hidrocarburos y dado que no se han estado realizando inversiones para poder transformar el petróleo y el gas en el país, a lo que se apuesta es al incremento de las exportaciones de crudo. Funcionarios públicos han insistido que con el nuevo marco legal será posible incrementar la extracción de hidrocarburos y que ello redundara ineludiblemente en beneficios para el país, incluido la creación de empleos y mejoras en las condiciones de vida de la población.

La publicidad oficial habla de mejores servicios públicos e incluso se afirma que habrá reducciones en el precio de la electricidad y el gas para uso doméstico. A la vez previenen que los cambios no implicarán que en lo inmediato se observen, producto de esta reforma, cambios importantes en el crecimiento de la economía del país. Hasta el momento la debilidad en el comportamiento de la economía se mantiene como parte de un largo ciclo caracterizado por el afianzamiento de la tendencia al estancamiento.

En este contexto es importante preguntarse si hay otras razones que explican la urgencia gubernamental para ejecutar la reforma energética. Los datos del comercio exterior del país son parte de la respuesta. La economía tiene años funcionando con un alto volumen de exportaciones, la mayor parte de manufacturas con destino a Estados Unidos.

El incremento de las exportaciones manufactureras se ha acompañado de un incremento semejante y a veces mayor de las importaciones. En 2013 la suma de las exportaciones y las importaciones equivalen al 63.9% del PIB. De 2009 a la fecha el denominado grado de apertura ha estado creciendo sistemáticamente a un ritmo mayor del PIB. Pero estos aumentos se han dado manteniendo un déficit comercial. Esta situación ha sido característica de todo el periodo de vigencia del TLCAN y ha acompañado al aumento de las exportaciones manufactureras. Si solo se considera la balanza comercial excluyendo a la balanza comercial petrolera el déficit es aún mucho mayor.

Los saldos positivos de las exportaciones de petróleo, una vez que descontamos la importación de gasolinas y otros bienes de consumo producto del petróleo y los bienes intermedios utilizados en esa industria, son cuantiosos y reducen considerablemente el déficit comercial. Sin esos recursos las cuentas con el exterior no pueden financiarse y generan un problema adicional para mantener el débil crecimiento de la economía en México.

Lo grave es que la balanza comercial petrolera no arroja un superávit creciente. Bajo estas condiciones, el aumento en el crecimiento del PIB se expresará en un mayor déficit comercial excluyendo al petróleo. Aumentar las exportaciones de crudo puede ser un medio para mantener el débil crecimiento de la economía. Pero no implica ampliación de la industria manufacturera en el país, menos aún avanzar en la industrialización del petróleo en territorio nacional. Es acelerar el uso de un recurso no renovable que sigue perteneciendo a la nación para mantener un débil proceso de crecimiento cancelando opciones futuras de desarrollo para el país.


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