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“Financialization in México: Trajectory and Limits” Journal of Post Keynesian Economics"

Journal of Post Keynesian Economics/ Winter 2012–2013, Vol. 35, No. 2, pp. 255-275


 "Differing Effects of Global Financial Crisis: Why Mexico has been harder hit than other large Latin American countries"

Bulletin of La Bulletin of Latin American Research, Vol. 30, No. 4, pp. 419–435, 2011


"Regulación, Capital Financiero y Deuda Externa"

8th International Conference Developments in Economic, Theory and Policy, Bilbao (Spain), 29th June to 1 July, 2011.


 "La privatización desbordada. Privatizaciones, capital extranjero y concentración económica en América Latina"

Trayectorias. Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, año VII, No. 19, septiembre-diciembre. pp. 69-79. 2005


 

 

Informalidad, desigualdad social y débil crecimiento

Gregorio Vidal*

 

Viernes 21 de diciembre de 2012| El Universal

 

El INEGI publicó hace unos días nuevos datos sobre un antiguo problema: El empleo informal. Antes de esta publicación, el instituto informaba regularmente sobre el trabajo informal o el sector informal. Los datos publicados previamente comprendían a todos los ocupados cuyas actividades económicas se realizaban en la vivienda o no contaban con local para ejecutar sus labores. Eran empleados y trabajadores por cuenta propia que no tenían seguridad social, incluida la salud y la jubilación con pensión alguna. En años recientes, como se documenta en alguna colaboración anterior, es un grupo de la población que creció de forma sostenida. Es una de las caras de la desigualdad y del tipo de crecimiento que ha tenido la economía del país.

Con base en la misma encuesta, la de ocupación y empleo (ENOE), INEGI comenzó a informar sobre el empleo informal. Las cifras dadas a conocer comprenden además del sector informal al servicio doméstico remunerado en los hogares que no cuenta con seguridad social, el trabajo no protegido en la actividad agropecuaria y a los trabajadores subordinados que, aun cuando son empleados en unidades económicas formales, lo hacen bajo modalidades en las que se eluden los registros ante la seguridad social. La decisión de publicar estos datos se corresponde con el acuerdo de la Organización Internacional del Trabajo, que el 31 de octubre de este año publicó el manual para medir el sector informal y el empleo informal. En México, a finales de octubre de 2012, con base en la ENOE, hay más de 29 millones de empleados informales, que representan el 60.1 por ciento del total de los ocupados, es la tasa de informalidad laboral.

Desde el año 2005 hasta la fecha los empleos informales representan cerca de tres quintas partes de la ocupación total en el país. Como he destacado en colaboraciones previas, lo excepcional en México es tener un trabajo remunerado formal con una jornada de cuarenta horas a la semana. Más excepcional es que los ingresos obtenidos permitan una vida digna y con adecuada satisfacción de las necesidades sociales. Pero hay otros datos que dan cuenta de la grave situación en la que viven la mayoría de los habitantes del país.

En el rubro que el INEGI denomina ámbito agropecuario, lo extraño es contar con un empleo formal. A finales de octubre hay 6.73 millones de empleados en el ámbito agropecuario y tan solo 8.6% son empleados formales. Igual sucede con el trabajo doméstico remunerado, la inmensa mayoría es informal. Pero también entre los empleados por los gobiernos, las instituciones y las empresas hay un número considerable de informales, más de 6.7 millones de personas que representan el 26% de la población ocupada en estas actividades. El empleo informal esta presente en el conjunto de la economía del país. No es un hecho propio de actividades marginales o de las actividades agropecuarias. Los trabajadores subordinados y remunerados son la mayor parte de los empleos informales, más del 50%, seguido por trabajadores por cuenta propia. La mayor parte del empleo informal es un hecho se presenta en las ciudades, es por tanto un hecho urbano.

En la geografía del país hay igualmente algunas aparentes sorpresas en esta materia. Como se destacó líneas antes, la tasa de informalidad laboral media en el país es de 60% y hay algunos estados que superan ampliamente esa cifra. Entre las entidades federativas que se encuentran por encima del promedio nacional están aquellas que registran mayores niveles de carencias sociales y tienen el más bajo índice de desarrollo humano como Oaxaca, Guerrero, Chiapas. Pero también, como se observa en la gráfica adjunta, están por encima de la media Campeche, Guanajuato, Hidalgo, Michoacán y Veracruz. Algunos de estos estados han recibido en años recientes inversiones importantes en la industria automotriz o en la siderurgia y en otros tiene su asiento la industria petrolera. Las nuevas inversiones para fabricar automóviles que en su mayoría se exportan y tienen un alto contenido importado no son capaces de generar una ampliación importante del empleo formal. Tampoco lo es la industria del petróleo cuando esta principalmente dedicada a extraer crudo que será exportado a Estados Unidos. Lo dicho el tipo de comportamiento desde hace lustros de la economía es compatible con una altísima tasa de empleo informal.

*El autor es profesor titular del Departamento de Economía de la UAM Iztapalapa / http://gregoriovidal.izt.uam.mx