28 AGOSTO, 2020

La crisis se mantiene y la estabilidad se recrea

GREGORIO VIDAL

La información sobre la pandemia continúa siendo abrumadoramente negativa. El número de personas contagiadas superó los 21 millones y los decesos se aproximan rápidamente a 800 mil. La epidemia existe con fuerza en los cinco continentes, con algunos países con un incremento notable de contagios y decesos, y en otros con serias dificultades para contener los rebrotes.

 

Articulo completo: ESPAÑOL - PORTUGUÉS


EL COVID-19 PERMANECE, LA DESIGUALDAD AUMENTA: EL SUBDESARROLLO DICE PRESENTE (PROPUESTAS DE LECTURA DE LA CRISIS EN AMÉRICA LATINA) GREGORIO VIDAL

Grupo de Trabajo CLACSO Integración regional y unidad latinoamericana
Boletín Integración regional, una mirada crítica
Año 2 – Número #9
Julio 2020

1.- El número de personas contagiadas de COVID-19 en América Latina esta aumentando notablemente. La región alcanzó un total de 3.023.813 de casos confirmados el 7 de julio, que representan cerca del 50% de los contagios en América. En esa fecha, según cifras oficiales, este continente suma más de 6 millones de personas contagiadas de un total mundial de más de 11.5 millones, encabezando la lista Estados Unidos. La región representa alrededor del 25% del total mundial de contagios, cifra muy superior al tamaño de su población (menor a 9%) con relación al total mundial.

Brasil es el segundo país en el mundo por número de contagios y de decesos, con cifras que no guardan proporción con la dimensión de su población en el total mundial. Otros países de la región reportan cifras de contagios y decesos que no se corresponden con el tamaño de su población. Perú es el quinto país por número de contagios y décimo por decesos, aún cuando por tamaño de su población ocupa el sitio 43.México, Chile, Colombia y Ecuador están entre los que informan de un mayor número de contagios o de personas fallecidas, sin que exista correspondencia con el tamaño de sus poblaciones. Por ejemplo, Ecuador que ocupa el lugar 67 en el mundo por número de habitantes, tiene el sitio 25 por número de contagios y 20 por personas fallecidas, con el agravante de notables carencias en el seguimiento de la epidemia que implica más personas contagiadas y fallecidas.

2.- Las noticias sobre dificultades importantes para que la población pueda ser atendida por los servicios de salud en varios países de la región se multiplican, acompañadas de otras informaciones sobre el colapso en los servicios funerarios. Los acontecimientos reportados en gran cantidad de países de la región hacen manifiesto una notable incapacidad para atender la emergencia sanitaria. Se puede sostener que son hechos compartidos con gran cantidad de países desarrollados. Sin embargo, las infraestructuras y las capacidades en materia de salud son notablemente menores.

Descargar artículo completo


Public Knowledge and Financial Regulation: Two Post Crisis Periods

Gregorio Vidal & Wesley C. Marshall
Pages 459-464 | Published online: 16 Jun 2020

Since at least the days of Adam Smith there has been the recognition of essentially two forms of capitalism: in their theoretical extremes, one in which private companies determine the conditions of the social provisioning of credit and money, and one in which the State representing the general interest does. As we argue, the zeitgeist of the 1930s was a high water mark in the popular understanding of money and banking and its relationship with society. In contrast, today the general population is woefully ignorant on these points. As we argue, the relationship between financial governance and those governed hinges on the knowledge of the latter. Today’s public discourse reveals a widespread ignorance over financial matters that must accompany a likewise extreme moment of private control over nations’ money and credit. As we argue, the first steps towards a capitalism at the service of humanity and under public control, the first priority is publicly diffused knowledge.

Journal of Economic Issues 

Volume 54, 2020 - Issue 2


Crisis económica y social en tiempos de pandemia

12 DE JUNIO 2020

En 2019 el PIB de América Latina creció en 0.1%, con una reducción de 0.1% en América del Sur y en México. A finales de 2019, la CEPAL destacó en su balance preliminar sobre la región que estimaba un incremento del PIB de 1.3% para el 2020, de esa manera se sumaban siete años (2014-2020) de bajo crecimiento, con una reducción del PIB por habitante de 3.7%. Considerando que no ha habido mejoras en la distribución del ingreso, y que las inversiones en infraestructura y en los servicios públicos son insuficientes, el resultado de los últimos años fue un empeoramiento de la situación social de gran parte de la población.

El desempeño económico de la región sucede en un contexto de continuidad de las reformas estructurales y de las políticas económicas que fueron construidas a partir de la austeridad y el principio de consolidación fiscal, que garantizaba la apertura de los mercados financieros de los países de la región, beneficiando a los tenedores de deuda pública. La ejecución de políticas económicas distanciadas de las propuestas por el FMI y los organismos financieros multilaterales realizadas por varios gobiernos de la región a partir de los años 2003-2005 quedaron atrás. Argentina es un ejemplo del alcance del cambio. El gobierno de Macri (10/12/2015 a 10/12/2019) ejecutó un retorno a los mercados internacionales de capital para lo cual realizó una política económica según las recomendaciones del FMI que llevó a que la economía registrara un pobre crecimiento que desembocó en una recesión desde finales de 2017. El peso argentino tuvo sucesivas devaluaciones, en diciembre de 2015 un dólar estadounidense equivalía a 12.9 pesos y en noviembre de 2019 a 59.9. La deuda externa creció notablemente, al punto que la deuda pública pasó del 13.9% del PIB al inicio del período al 43% en diciembre de 2019. Esto sucedía en medio de un deterioro de la infraestructura, la destrucción de las instituciones de seguridad social y el aumento de la desigualdad social y la pobreza.

La situación es semejante, aunque bajo otras condiciones, en gran parte de los países latinoamericanos. En Brasil se busca modificar el régimen laboral y destruir algunos avances sociales, mientras que, en otros países como México, se busca dar continuidad a las reformas estructurales. El desempeño de las economías de la región durante el periodo que se extiende entre el 2014 al 2019 ha sido el peor desde 1950, ya que según datos de CEPAL (Informe especial COVID-19, no. 2, abril, 2020) el PIB regional registró un crecimiento de 0.4%. Y eso que fueron décadas de un débil crecimiento económico que incluyen la crisis de la deuda externa y la década pérdida, a lo cual se sumó la apertura financiera y la integración a los mercados financieros globales que llevaron a sucesivas crisis monetarias, de tipo de cambio y bancarias, con recesiones y caídas en el ingreso de la población.

Algunos países tuvieron durante breves lapsos un comportamiento diferente con crecimiento sostenido y creación de instituciones sociales que impulsaron el bienestar social y generaron mejoras en el ingreso de diversos sectores de la población. Sin embargo, se ha mantenido la ejecución del proyecto fincado en la integración de los mercados de capital de los países a la dinámica de los mercados globales, en la máxima flexibilización laboral y en la mercantilización absoluta de las instituciones de seguridad social. En este contexto se presenta la pandemia del COVID-19, cuyas consecuencias se estiman en una reducción del PIB para este año superior al 5%.   

El COVID-19 ha desnudado el modelo económico actual basado en mantener los beneficios de un reducido grupo de financieros y rentistas

El COVID-19 ha desnudado el modelo económico actual basado en mantener los beneficios de un reducido grupo de financieros y rentistas que no permite el crecimiento sostenido y menos la disminución de la desigualdad social. En 2010 el gasto promedio en salud de los gobiernos centrales de América Latina fue de 1.9% del PIB. En los años siguientes no hubo aumentos importantes y en 2019 los gastos representaban el 2.3% del PIB. El pago de los intereses de la deuda pública por su parte tuvo un crecimiento mayor, pasando de 1.7% en 2010 a 2.6% del PIB en 2019. Si se suman los gastos por pago de capital, en varios países como México la cifra es mayor a la inversión pública. Este fue el contexto que llevó a que en 2019 los movimientos sociales de varios países de la región plantearan la necesidad de cambios estructurales. Tanto en Chile como en Colombia se hicieron señalamientos expresos contra un sistema social fincado en el mantenimiento de la desigualdad. En Ecuador se objetaron las decisiones del gobierno contrarias a la institucionalidad construida en años previos. En Argentina Macri fue derrotado en las urnas y un año antes en México triunfó López Obrador.

A la fecha, gran parte de los países de la región ha registrado importantes salidas de recursos financieros con una fuerte depreciación de sus monedas y una notable inestabilidad financiera. Han disminuido las exportaciones, tanto de materias primas como de manufacturas, y no hay pistas de cuándo llegará la recuperación. Por ello, no es posible establecer la dimensión de la recesión y menos su duración. En todo caso, el mayor desafío para los países de la región es encontrar un nuevo modelo en lugar de retomar la normalidad, dado que esa normalidad es la que ha propiciado la desigualdad social y no genera condiciones para un crecimiento económico sostenido.

 Publicado en: Latinoamérica21